Los objetos cotidianos en tiempos del COVID 19.

Escrito por: Lilian González.

Conviene recordar a Jean Baudrillard en estos tiempos. En su libro “Olvidar a Focault”, derrumba el discurso alrededor del poder. Dice que ya no hay poder por un exceso de éste, el poder se encuentra en todas partes y es disuelto por reversión, anulación o hiperrealidad, un doble absurdo en el que todo es político. ¿El encierro y el control por todas partes nulifica el control? Es absurdo hablar de encierro y de sistemas carcelarios en estos tiempos en los que todos nos encontramos encerrados. ¿Cómo serán las cárceles ahora si todos seguimos dentro? , nuestra realidad se ha convertido en pantalla, el otro es una voz al teléfono o una imagen proyectada de él. La simulación no es más simulación cuando el simulacro ha llegado a todos lados. 

Hoy la verdad tambalea todos los días y tratamos de confirmarla mediante diferentes estadísticas, distintas fuentes, con distintas esperanzas y especulaciones.

“Qué es verdad, entonces? Un móvil ejército de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en breve, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, trasladadas, adornadas poética y retóricamente, y que tras un uso largo le parecen a un pueblo firmes, canónicas y obligatorias: las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son, metáforas que han sido desgastadas por el uso y que han perdido su fuerza sensible, monedas que han perdido su esfinge y sólo pueden ser consideradas como metal y ya no como monedas”. (Nietzsche n.d., 5)

Me gusta pensar en la “verdad” contada desde los objetos. ¿Qué nos muestran los nuevos objetos cotidianos en épocas del COVID 19?, objetos que a penas tomábamos en cuenta o que simplemente no existían en nuestro cotidiano. La verdad a partir de los objetos, se asoma; disimulada, disfrazada, quizá una trampa más, quizá no. ¿Qué implicaciones tienen estos objetos en nuestra realidad?

Objetos de prevención, objetos para salvarnos, objetos poderosos, objetos mágicos…

Hemos regresado a satisfacer las necesidades esenciales de la vida; esto es lo que necesito ahora para sobrevivir. Pero, quedan algunos objetos que son altamente simbólicos, que se resignificaron, otros que salieron a la luz y que estaban olvidados, como los juegos de mesa, los libros pendientes. Las pantallas; teléfonos, computadoras, televisiones, tablets, hacen el rol de oficina, de reunión familiar, cenas con amigos, y nos conectan con todo el mundo, con lo de “afuera”, que también esta dentro. Estamos viviendo en “La pantalla global” de Gilles Lipovetsky y Jean Serroy , “Videopantalla, pantalla miniaturizada, pantalla gráfica, pantalla nómada, pantalla táctil: el nuevo siglo < >>” (Lipovetsky 2009).

¿Qué implicaciones tendrá esta pantallización en la cultura?, ahora que es posible estar hiperconectados, acercarnos por medio de las pantallas, alcanzando a las culturas orientales que eran punteras en las relaciones pantallizadas. Hemos aprendido a distanciarnos y a acercarnos por medio de las pantallas, quizá los confinamientos serán parte de la normalidad de una nueva era y nuevas formas de control y de poder.

LOS TAPABOCAS

El gran superobjeto de la pandemia.

¿Qué genera una tela de apenas 15 cm y un par de resortes?

Genera una fragmentación al rostro, cancelación de la parte inferior que deja solo ver una parte de éste.

Disminuye el flujo del aire, generando vapor y calor en su interior.

Nos separan del otro, en donde no es suficiente el contacto visual con el otro, para encontrarnos con él.

Los tapabocas nos uniforman masivamente, y nos recuerdan cada instante porqué lo portamos; somos cuerpos débiles y portamos este pedazo de tela para protegernos, para poder salir sin infectarnos. Nuestro cuerpo muestra su debilidad y se rinde frente a este pedazo de tela que ha dejado de ser banal.

Todos por igual, hasta los mas poderosos necesitan del pedazo de tela si van a estar en contacto con más personas o en zonas de riesgo.

Limita a tocarse la parte del rostro más frágil, el pase de entrada y salida al intruso.

Los encapuchados se tapaban esa parte de su rostro para no revelar su identidad, parece que ahora el tapabocas nos la esta robando, la pandemia confinó a todos en todos los niveles, fragilizando a los más fuertes.

Para los musulmanes es normal que las mujeres cubran su rostro, por religión, con la finalidad de que la mujer salga con decencia y pudor. Hajaba, raíz en el término árabe cuyo significado es esconder, ocultarse de las miradas, poner distancia.

El tapabocas no tendrá nada que ver con el pudor y la decencia, pero sí con el distanciamiento, y también con el ocultamiento del otro. El otro que ha desaparecido en un confinamiento, que solo lo encuentro en el supermercado, en la sala de un hospital cada vez mas distanciado o simulado en una pantalla.

Y algo más que refleja a la cultura es su uso; algunas personas se han seguido resistiendo a portarlo, porque simplemente siguen sin entender su utilidad, porque es incómodo, se ve mal, o porque la demanda es tanta, que ya esta agotado. Aunque por otro lado, como respuesta al uso necesario de este objeto, algunos se han puesto creativos para distinguirse de los demás con diseños novedosos y darle la vuelta a lo uniforme, a las masas, a lo que me recuerda; a las instituciones de poder, las cárceles, los hospitales, las escuelas….

 

Bibliografía

Lipovetsky, Giles y Serroy, Jean. La pantalla global. Cultura mediática y cine en la era hipermoderna. Anagrama, 2009.

Nietzsche, F. Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. Traducido por Pablo Oyarzún.

 

2 comentarios en “Los objetos cotidianos en tiempos del COVID 19.

  1. Muy cierto esto que dices:

    “Hoy la verdad tambalea todos los días y tratamos de confirmarlas mediante las estadísticas, distintas fuentes, con distintas esperanzas y especulaciones”.

    (entre otras cosas muy ciertas que dices en este artículo). Pero particularmente este párrafo además de parecerme muy cierto me hizo pensar en algo que se ha pasado por la cabeza estos días, quizás por el mismo confinamiento:

    “Y si todo es mentira? “

    Y si alguien con una controlada estrategia de engaño y montaje ha intervenido todas las redes y sembrado en ellas videos, memes, posts y enlaces que hablan de una pandemia mortal para que nadie salga de sus casas??
    Y entonces ese alguien que ha montado todo esto, aprovecha las ciudades vacías para hater algo loco; como un tour mundial para que los aliens tomen fotos de la tierra, o darse el lujo de correr desnudo desde la torre Eiffel hasta el arco del triunfo, o decirle a los gnomos que ya pueden salir jajajaja…

  2. No dejo de pensar en las gráficas al rededor del texto de Nietzsche. Metáforas, adornos de la pandemia, “ilusiones de las que se ha olvidado que lo son”.
    Y, ¿Qué sucede con el virus cuando esta en todos los rincones, adentro y afuera !?

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