Los objetos como metáfora en “ sobre verdad y mentira” de Nietzsche

POR: LILIÁN GONZÁLEZ

Nietzsche empieza por reconocer que el intelecto es el medio de conservación del individuo, por lo que el hombre tiene que formular estrategias para disimular su debilidad ante su entorno y ante el otro, mediante la adulación, la mentira, el engaño, el juego escénico ante los demás y ante sí mismo, he aquí su vanidad y la primer declaración es que la verdad está fuera del alcance de los hombres.

El hombre se contenta recibiendo nuevos estímulos y dejarse mentir en lugar de ser conducidos a la verdad, su único temor es ser prejuiciado. Su instinto de conservación frente a los demás individuos es utilizar el intelecto para la disimulación; la disimulación que es el desplazamiento lingüístico; el estar en lugar de. Esto me recuerda la idea de devenir que más tarde Deleuze va a desarrollar en “Mil mesetas”, el hombre que deviene mujer pero que no “es”, aunque en su interior lo “es”, en este sentido hay un juego de disimulación en la que el hombre se encuentra desplazado. Deleuze va encontrando devenires por todas partes, en la guerra; hombre que deviene bestia, en la cárcel; hombre que deviene animal, en los animales; abeja que deviene orquídea.

Estos devenires además son desplazamientos, ocultamientos, mentiras, metáforas; sobre esto me cuestiono ¿En qué se parecen estos devenires y desplazamientos a algunos objetos?, hay objetos metafóricos, objetos que devienen otra cosa, que se mutan, que engañan, que seducen, que disimulan, pensemos por ejemplo en: los Smartphones como objetos mutantes, en sus formas cada vez más disimuladas y yo diría más neutras, en la seducción que causan los electrodomésticos, que cada vez se vuelven más complejos y a la vez más inútiles, las máquinas que metaforizan el trabajo del hombre o devienen hombre y que al final nunca lo sustituyen, y por esto mismo son tan valorados los trabajos hechos a mano.

Regresando al texto de Nietzsche, en la idea de verdad y mentira, surge la metáfora que para él es la que se usa siempre que el intelecto del hombre trata de llegar a una verdad, lo que se contrapone a Platón que llegaba a la verdad mediante el uso retórico del saber, y para Nietzsche el hombre hace uso de la metáfora para encontrar su “verdad”, es el desplazamiento lingüístico o transposición que utiliza para mentir y que al final del día no llega a encontrar la verdad, topándose sólo con su vanidad.

Por ejemplo el que dice “soy rico”, es verdad para él ser rico mientras nadie descubra la mentira que en el esconde para “ser” frente a los demás alguien mas valioso, en ese momento el hombre se vuelve vulnerable y temeroso al prejuicio y no al engaño, porque de cierto modo el engaño es una “verdad” que puede subsistir mientras no la descubran como mentira, en cambio el prejuicio sí trae repercusiones dentro de la sociedad (los individuos son etiquetados).

Me detengo en este punto; “el engaño que se disfraza de <verdad>”, el hombre se deja engañar, lo sabe y eso no le importa. Esto lo vemos día con día en el consumo desenfrenado de productos que no “sirven para nada”, pero que te generan la necesidad mediante una mentira y la idea de vivir una experiencia, o simplemente consumir productos para generar la imagen-mentira que quieres proyectar a los demás,  de esta forma se asume la mentira como una verdad, sobre la apariencia que le dará al individuo y la configuración que le formara frente a la sociedad.

Zygmunt Bauman va a decir que el individuo consume la moda para pertenecer a su entorno social a su “clase” pero al mismo tiempo quiere distinguirse como individuo entre las masas aunque pueda parecer contradictorio. Aquí nuevamente encontramos el juego entre verdad y mentira de Nietzsche, finalmente el individuo se enfrenta siempre al “otro” pero también se quiere encontrar en él, se configura por él y en él.

El consumo de objetos no lo hace ni más fuerte, ni más rico, ni mayor a nadie, pero el individuo utiliza estas estrategias como parte de su engaño, de aquí que la noción de metáfora es muy importante para entender de forma crítica la configuración global y que según el texto de Nietzsche esa metáfora (que es disimulación) es la que convierte lo individual, lo singular en palabras genéricas y percepciones generales que no son la realidad; cuándo decimos y señalamos el árbol, no es ese árbol singular con hojas singulares, sino lo metemos en categorías generales para poderlo conformar como un concepto de imagen general a nuestra realidad y poder crear un concepto de árbol, la realidad de un pájaro tampoco es la misma que la del hombre, como si la única realidad que existe fuera la del hombre, por eso este concepto de verdad se tambalea y el mismo texto de Nietzsche está suspendido en un abismo.

Nietzsche no reclama una verdad pues la verdad misma es una palabra entrampada continuamente en su desplazamiento lingüístico y aquí nace otra noción que es la de lo “relativo” y lo “diferente”, Nietzsche apuesta hacia éste último que es además la alteridad y no lo  relativo, la  alteridad como sería la -verdad y el error- o  -verdad y apariencia-, no es lo relativo sino “lo otro”, sobre esto forma parte la ironía que justamente es la tensión entre verdad y mentira, lo que da risa y en lo que Nietzsche estaba muy interesado, eso que da risa es justamente ese juego entre la verdad y la mentira en la que el discurso titubea, pero también es una tensión de singularidades y es lo que genera a un objeto singular, diferente, de ruptura, el punctum (el objeto que nos regresa la mirada).

El hombre para esto debe tener la capacidad de olvido (se figura que posee la verdad) y tocará ilusiones por verdades, en este punto el lenguaje tiene que hacer su juego en metáforas ya que las designaciones son pura arbitrariedad, olvidando que las cosas se han hecho metáforas y las toma como verdades (como las cosas mismas).

“La piedra es dura”, cual si la palabra “dura” nos fuese conocida de algún otro modo, y no sólo como una estimulación completamente subjetiva? Dividimos las cosas en géneros, decimos que el árbol es masculino y la planta, femenina: ¡qué arbitrarias transposiciones! ¡Cuán lejos estamos aquí de los cánones de la certeza! Hablamos de una “serpiente”: la designación no atañe más que al hecho de enroscarse y culebrear y, por lo tanto, podría convenirle también al gusano. ¡Qué limitaciones tan arbitrarias, qué preferencias unilaterales de ésta o la otra propiedad de una cosa!” . (p3 Nietzsche, F)

Excitación nerviosa – es palabra y se transporta a imagen – imagen que deviene concepto (igualación de lo desigual), como sucede con conceptos como la honradez, que lo igualamos mediante numerosas acciones individualizadas y por eso desiguales,  de esta forma concebimos la honradez tan genérica.

Nietzsche se pregunta “Qué es verdad, entonces? Un móvil ejército de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en breve, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, trasladadas, adornadas poética y retóricamente, y que tras un uso largo le parecen a un pueblo firmes, canónicas y obligatorias: las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son, metáforas que han sido desgastadas por el uso y que han perdido su fuerza sensible, monedas que han perdido su efigie y sólo pueden ser consideradas como metal y ya no como monedas”. (p5 Nietzsche, F)

Este concepto es hermoso, las palabras como las cosas, evolucionan están vivas y en continuo movimiento, las palabras que en algún momento fueron fuertes y cargadas de significado, con su uso cotidiano se banalizan y pierden su fuerza o les sucede lo contrario se canonizan y se convierten en verdades, todo esto finalmente es lo que conforma la realidad, es una visión del mundo fragmentada y con un constante ir y venir, desplazándose en lo infinito del lenguaje intentando vislumbrar  verdades que siempre quedan desgarradas, y ¿Qué pasa con los objetos entonces? Los objetos como el lenguaje evolucionan y están vivos, se canonizan o banalizan, la moneda adquiere su valor per se , los objetos se vuelven singulares, simbólicos, fetiches (adquieren poderes mágicos), se convierten en necesidades olvidando la ilusión con la que fueron creados, se vuelven icónicos o van perdiendo su fuerza por su desgaste y pierden su valor.

 

Nietzsche percibe al mundo primitivo y lleno de metáforas que el hombre olvida que lo son, creyendo que todo lo que ve es verdad, olvidándose de sí mismo como sujeto, le cuesta trabajo pensar en que los animales perciben el mundo de otra manera, la percepción es una unidad de medida no dada. “Su procedimiento es tomar al hombre como medida de todas las cosas” (p6 Nietzsche, F)

Propone que no podemos prescindir de las metáforas, pues el hombre continuamente quiere buscar la verdad y generar nuevas metáforas, “el hombre despierto desea dar forma al mundo tan encantador y eternamente nuevo como el mundo de los sueños”. (p9 Nietzsche, F)

En conclusión las consecuencias críticas que trae el término de metáfora es a nivel perceptivo y de lenguaje como configurador de la realidad, es la metáfora la que gira en torno a la dialéctica de éste discurso sobre el que no hay “verdad” y sobre esto, el panorama que nos muestra es el de la falsedad en todos los sentidos.

 

Bibliografía

Bauman, Zygmunt. “Modernidad Líquida”, Fondo de cultura económica, 2002.

Deleuze, Gilles y Félix Guattari, “Devenir-intenso, devenir-animal, devenir-imperceptible…”, en Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia, pp. 240-315.

Nietzsche, F., Sobre verdad y mentira en sentido extramoral, traducción de Pablo Oyarzún.

 

Un comentario en “Los objetos como metáfora en “ sobre verdad y mentira” de Nietzsche

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