Algo de Heskett, Simbolismo y el mal cálculo cultural

Toda actividad humana tiene un objetivo determinado, que está formalizado en un mayor o menor grado. El ser humano a través de sus capacidades (físicas, cognitivas) y de los medios disponibles (objetos, condiciones espaciales) busca alcanzar dichos objetivos, generando para ello diferentes patrones de actividad.

Uno de los mayores problemas existentes radica en que los profesionales encargados de proyectar productos y sistemas (diseñadores, arquitectos, ingenieros) consideran en muchas oportunidades al ser humano y su actividad como conceptos estáticos, y además idealizan el desempeño de futuro de sistemas y productos. La expresión “si funciona bien aquí, funcionará bien en cualquier parte” es una generalización extremadamente peligrosa que en algunos casos puede desencadenar el fracaso de un proyecto o consecuencias de mayor gravedad que lleven incluso al colapso de todo un sistema.

Heskett ha agrupado los aspectos culturales que afectan el proceso de diseño en 5 grandes niveles:

  • Lenguaje y sentido,
  • sensibilidad al contexto,
  • imaginería visual,
  • mal cálculo cultural en el mercado previsto
  • destrucción de la identidad cultural.

Estos niveles de Heskett pueden ser objeto de un texto aparte debido a la cantidad de cosas que podemos discutir, pero sólo hablaremos de “la sensibilidad al contexto” debido a su relación que puede tener con una “ergonomía cultural” entendido como factores humanos a considerar en la toma de decisiones en el proceso de diseño.

Durante el gobierno de Margaret Thatcher, se privatizaron las telecomunicaciones y la política de la empresa fue cambiar la imagen a través de la innovación de las casetas telefónicas. Decidieron remplazar la red de casetas telefónicas establecidas a lo largo del país por una nueva versión comprada a una empresa americana, parecía que esto no tendría un impacto (mal cálculo cultural).

Sin embargo, las viejas casetas construidas alrededor de 1936, habían asumido un papel de icono de la identidad británica, usadas ampliamente en estampillas y postales de promoción turística. Eran una imagen muy penetrada en el ciudadano común. La propuesta provocó un reclamo público y una tremenda presión sobre la compañía, que al final tuvo que colocar de nuevo las viejas casetas.

Este es un claro ejemplo de cómo un objeto participa en la creación de una imagen cultural popular y que es parte del imaginario de una sociedad, y el no tenerlo en cuenta en la toma de decisiones puede significar resultados no esperados.

Sin duda el enfoque simbólico debe ser una habilidad del diseñador de productos, ya que ese mismo objeto tendrá su propia descripción densa para un grupo de personas, pero el ignorar los aspectos culturales del usuario final, podría sin duda implicar el rechazo del producto o tecnología dentro de una sociedad.

Aquí entramos a otro concepto más específico, la cultura material. Este concepto es una idea influyente y restrictiva del lugar que ocupa el objeto en la cultura. El término material suele asociarse a la caracterización del objeto en oposición a lo espiritual, a lo mental, a lo que tiene alma y se entiende en correspondencia con el sujeto, con lo vivo y humano, seguramente el materialismo cultural será un buen tema para el siguiente post.

2 comentarios en “Algo de Heskett, Simbolismo y el mal cálculo cultural

  1. Richard, te felicito mucho por todas tus reflexiones, en verdad me da mucho gusto saber todo lo que has logrado personal y profesionalmente. Eres un claro ejemplo de éxito derivado de un gran esfuerzo.

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