La televisión, una revisión espacial como objeto interactivo

“No hay objeto si no es con respecto a un sujeto y no hay sujeto si no es con respecto a un ambiente objetivo” Morín, 1996 (En el libro “Colaboraciones hacia una antropología del Diseño”, Martín F, 2002 ).

Este  documento pretende marcar las diferentes influencias que tiene un objeto dentro de la distribución espacial donde interactúa el ser humano, mismo que está lleno de rituales, que nos permiten perpetuar toda nuestra cultura, Las bodas, los bautizos, funerales, todos esos rituales de alguna forma son configurados entorno con algún objeto. Veamos como las religiones enaltecen un objeto a través del cual gira un ritual, llámese cruz, hostia, estrellas, sol, estatuas y de acuerdo con el contexto ritual pasamos de un objeto a otro y cada uno sirve como refuerzo, como indicador, como eje en el que giran trascendencias, destrezas y patrones.

En estos rituales, los objetos comienzan a tener una influencia mayor en el ambiente, a marcar los lindes de una relación invisible, que no tiene que ver con el espacio físico del objeto ni con el ambiente, ni con las medidas antropométricas necesarias para desarrollar las actividades, esta relación a la que nos referimos la llamamos “objeto-espacio cualificado”. Para explicar entonces sobre un objeto-espacio cualificado, vale la pena retomar el tema de límites de espacio, suponemos que los espacios y los bordes entre entidades son producciones culturales, es decir los límites de los objetos o de los ambientes se forman a través de la cultura y son susceptibles a cambios entre diferentes grupos humanos.

En su libro “colaboraciones para una antropología del diseño”, Fernando Martín Juez nos explica como en Micronesia, Hall observó un sistema para dividir radicalmente opuesto al nuestro: “La gente de Truk trata los espacios abiertos en los que no hay líneas divisorias, (tal como nosotros las conocemos) como completamente delimitados. Cada área tiene su nombre. Por ejemplo, una canoa, que nosotros la podemos definir como un objeto en conjunto, de madera, con una talla que permita ingresar a sus navegantes, las personas de Truk no lo ven así, para ellos un objeto es el tronco y otra cosa es el hueco, llamada chunefat, la canoa es una cosa y el chunefat es otra. Es decir los límites no son perceptibles de la misma forma para todos, y muchas veces estos límites son gradientes, se van difuminando con los límites de otra cosa.

Por ejemplo, quien puede decir a ciencia cierta dónde acaba el semidesierto y comienza la sierra Queretana? En que momento podemos decir que cambió el clima, la flora y la fauna? Suceden los cambios, pero el límite de uno se esfumó lentamente con la aparición del otro.

La definición de objeto cualificado va un poco más allá y se relaciona además con el significado que representa para unos y para otros, por ejemplo, una antena de televisión satelital en la casa ahora puede significar para alguien la oportunidad de ver una serie de eventos deportivos, pero a finales de los ochentas, las antenas parabólicas en las casas tuvieron además un significado de status alto, las casas que tenían ese enorme objeto en sus azotes, clamaban a sus vecinos la posibilidad de adquirir ese sistema no accesible en su momento a todos. A esta diferencia de significados es lo que llamamos un objeto cualificado, a definir al objeto por sus cualidades culturales, más que pragmáticas.

Volviendo con la televisión, este objeto que ha influenciado por muchos años a la sociedad mexicana con su contenido, y que ahora este ensayo pretende describir su influencia espacial simplemente como objeto, se alza como la entidad tal vez más trascendente en una vivienda típica de este país, sólo pensemos lo raro que sería entrar en una casa que no tuviera televisión. Podemos afirmar que es más probable que una casa no tenga estufa de gas o refrigerador que una televisión y mucho menos un radio, ambos satisfacen una necesidad básica, la de la comunicación.

El radio diríamos que es el objeto antecesor de la televisión  y que su uso reunía a toda la familia en torno al él para escuchar radio novelas, noticias, programas de humor o musicales. Dicho objeto sin todavía modificar el entorno de las viviendas, su localización de alguna forma condicionaba el uso del espacio de la vivienda, al ser colocado en un lugar central, las actividades recreativas dentro de la casa se desarrollaban en parte alrededor de la radio. Siendo importante mencionar que hasta este momento el radio era una pieza única dentro de la casa. No había necesidad de tener radios por toda la casa, cumpliendo así una función unificadora de los ocupantes de la vivienda.

Al aparecer las primeras televisiones, la dinámica se mantenía y el mismo objeto central único se mantenía, tal vez ahora con unas ligeras modificaciones en los objetos que lo rodeaban, ahora el usar la televisión, condicionó al espectador en mantener su mirada fija en el monitor y nuevos muebles fueron creados para satisfacer dicha actividad, sofás reclinables, y sofás familiares informales, (no refinados como en una sala) fueron apareciendo entorno a dichos televisores. Aún mantenía su localización central en las casas, en espacios comunes.

Pero mediante fue avanzando la diversidad de contenido, nuevas audiencias específicas fueron apareciendo, es decir, programas específicos para niños, programación de adultos, de deportes, contenido dirigido a las amas de casa, a profesionistas, a adultos mayores etc. fueron abriendo el panorama y creando la necesidad de tener más aparatos televisivos dentro de la vivienda.

Dicha diversidad ayudó a que empezaran a aparecer más televisores dentro de la vivienda y entonces la función unificadora fue desapareciendo, convirtiéndola en una acción separatista, al grado de que cada espacio de la casa es ahora susceptible a tener un televisor, la habitación, la sala, la cocina etc.

La influencia de la televisión fue tan grande que originó nuevos espacios que antes no existían en las casa, ahora es una práctica normal diseñar casas con un cuarto de televisión, es decir la televisión no solo modificó un ambiente, si no que se creó su propio ambiente, siendo tal vez el único objeto de una vivienda que tiene dicha aserción. No hay un cuarto de estufa , el cuarto de la cama, o el cuarto del refrigerador, sólo la televisión como objeto tiene dicha claridad.

Ahora la televisión tiene otras particularidades dignas de estudiar, existe ahora una paradoja con la televisión, por un lado la tecnología le apuesta a incorporar aún más a la televisión en nuestra vida diaria, incorporándola a objetos portátiles como celulares, y el hecho de que la tecnología haya convertido una señal análoga a digital, abre el panorama a un mundo de posibilidades, cada vez la interacción que tendremos con la televisión será mayor, no debemos sorprendernos si algún día la variedad televisiva nos ofrece contenido totalmente interactivo, donde programas virtuales de inteligencia artificial nos permitan simular que estamos dentro de una película, que participamos en un talk show, o en un programa de concursos, la evolución de la televisión seguirá los pasos que tuvo la computadora, a diferencia que no todos tienen una computadora, pero si todos una TV.

Como conclusión podemos decir que la televisión es un objeto que cambia constantemente nuestra forma de relacionarnos, de educarnos, comunicarnos y que la influencia que tiene cultural y ambientalmente es de magnitudes mayores, que solo la computadora podría jactarse de estar cerca. La teevisión es un objeto de estudio interesante de estudio, ya no digamos por su contenido, si no simplemente como objeto dento de un ambiente.

Referencias

Hall, E. (1990). El espacio silencioso. México DF: Alianza Editorial Mexicana, colección los noventa.

Martin, F. (2002). Colaboraciones para una antropología del diseño. Barcelona: Gedisa.

Morín, E. (1996). Introducción al pensamiento complejo. Barcelona: Gedisa.

2 comentarios en “La televisión, una revisión espacial como objeto interactivo

  1. Es muy interesante estoq ue mencionas en esta entrada Richard y considero que se pondrá mas interesante en los años siguientes, ya que como mencionas, en verdad la televisión esta jugando un papel protagónico a lo largo de los años, asi como el ser humano tuvo que destinar el espacio necesario para guardar herramientas de caza, arcos, flechas, piedras de corte, canoas, catamaranes de pesca, ahora, la televisión abe su paso a crear espacios para si misma. Ahora que estamos en la era de los gadgets, considero que este cremimiento protagónico de los objetos tomará mayor ímpetu en la vida de las personas y la alteración o más bien modificación de su entorno y la manera en que va influyendo dentro de la vida social y familiar de las personas. Te quiero citar un ejemplo muy peculiar: Mi hermano Miguel y yo, estábamos deliberando acerca de cual sería el mejor regalo que le podriamos hacer a mis padres esta navidad, que reuniera los aspectos necesarios de utilidad, de duracion, y que UNIERA mas a la familia dentro de la casa….. No fue un juego de mesa, eso te lo anticipo, fue una TV.

  2. Gracias por tu comentario Jacobo…Este asunto de reflexionar sobre como los objetos van modificando nuestro ambiente y como se van creando sus propios espacios es muy interesante. La televisión es un objeto complejo porque tiene dualidades, por momentos juega una acción unificadora como mencionas, pero otras provoca una acción separatista. Creo que la evolución más importante de la televisión está por venir… La señal digital dará un vuelco a este dispositivo sin lugar a dudas.

    Un abrazo!

    Richard

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